En Asturias, situada al noroeste de la
Península Ibérica, con una altitud media de 672
metros, podemos encontrar gran variedad de paisajes, a veces
separados por unos pocos kilómetros entre sí. La
región está enclavada en plena influencia del clima
eurosiberiano de tipo atlántico, y sólo en ciertas
áreas el clima es típicamente mediterráneo y
continental, con grandes contrastes de temperaturas, lo que
favorece la diversidad de especies de flora y fauna.
La vegetación de Asturias se ha caracterizado por un
predominio primitivo de los bosques (roble, haya) que debido a la
acción humana es sustituido en muchos lugares por zonas de
matorral y praderías.
En Asturias las mariposas se encuentran en casi todos los
hábitats, desde la zona costera hasta los pedreros de las
zonas más altas (donde podemos encontrar, entre otras, a
algunas especies del género Erebia).
Asturias cuenta con especies que son endémicas de la
Península Ibérica, como Aricia morronensis o
Erebia palarica, y asimismo con numerosas subespecies
exclusivas, como en los casos de Parnassius apollo (dos ssp.: ardanazi y asturiensis),
Erebia gorge gigantea, E. euryale cantabricola,
E. pronoe martae, Colias phicomone juliana,
Agriades pyrenaicus asturiensis, Coenonympha glycerion
iphioides, etc.



