En el mundo se han contabilicado unas 20.000
especies de mariposas “diurnas” o ropalóceros,
la mayor parte en zonas tropicales y subtropicales. En Europa
vuelan más de 500 especies, en la Península
Ibérica unas 240 especies, y está comprobada la
presencia de 139 especies en Asturias.
Podríamos definir a una mariposa como un insecto volador
que presenta una metamorfosis completa (huevo, oruga,
crisálida e imago) y que posee cuatro alas recubiertas de
escamas coloreadas. Las mariposas diurnas (Rhopalóceros o
“antenas en maza”) tienen antenas filiformes muy
delgadas, engrosadas en los extremos en forma de maza. Todas
vuelan de día y (excepto algunos hespéridos) pliegan sus alas
perpendicularmente al cuerpo cuando están en
posición de reposo.
Las mariposas realizan una metamorfosis completa, pues poseen un
ciclo vital con cuatro estadios muy distintos: huevo, oruga o
larva, crisálida o pupa, y adulto o imago. El ciclo vital
completo se denomina “generación”,
pudiéndose producir una o varias veces a lo largo del
año.
El principal enemigo de las mariposas es el ser humano: abandono
o sobreexplotación de las explotaciones
agrarias,monocultivos, urbanizaciones, obras públicas,
drenado de zonas húmedas, uso indiscriminado de
plaguicidas, incendios, coleccionismo incontrolado... Por
último, y a falta de estudios concretos, parece indudable
que el cambio climático afectará a la diversidad de
mariposas asturianas, especialmente a las de montaña,
más sensibles a los cambios en su hábitat.



